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¿Pasa con hambre? Conozca la diferencia entre “hambre real” y “hambre emocional”

por | Oct 31, 2022

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La ansiedad por comer hace referencia a que una persona consuma alimentos de forma impulsiva sin tener un hambre real o fisiológica. Esto puede ocurrir para satisfacer necesidades emocionales como sentirse molesto o estresado y por llevar dietas poco saludables sin horarios de alimentación establecidos.

Un chocolate antes de dormir, galletas después de almorzar o revisar constantemente el refrigerador, son algunos de los episodios que se pueden experimentar con la ansiedad de comer, por lo que Katherine Pizarro Corbalán, nutricionista de la Dirección General Estudiantil (DGE) de la Universidad Católica del Maule (UCM) explicó por qué se produce.

“La ansiedad por comer hace referencia a que una persona consuma alimentos de forma impulsiva sin tener un hambre real o fisiológica. Esto puede ocurrir para satisfacer necesidades emocionales como sentirse molesto o estresado y por llevar dietas poco saludables sin horarios de alimentación establecidos”, comenzó diciendo.

Y agregó: “Es muy frecuente que estudiantes universitarios presenten ansiedad por comer, esto debido al alto grado de estrés al que se encuentran sometidos y muchas veces se refugian en la comida para sentirse felices. Por otro lado, muchas veces es la primera vez en la que se hacen cargo de su alimentación prefiriendo alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas”.

Muchas veces podemos confundir el tener hambre con la ansiedad, es por eso que la experta de la UCM aclaró que existen dos tipos de apetito.

“Generalmente hablamos de 2 tipos de hambre, el hambre real y el hambre emocional y este último es el que está asociado con la ansiedad. El hambre real o fisiológica es gradual, puede esperar, está abierto a varias opciones, se detiene al estar saciado o satisfecho y no genera sentimientos negativos. Mientras que el hambre emocional es repentino, es urgente, impulsivo e incontrolado, hay un deseo de comer algo en específico, sentirse saciado no es suficiente y puede generar culpa, vergüenza o tristeza en el paciente. La persona siente que necesita comer para poder satisfacer ‘algo’ que le está perturbando, y ese ‘algo’ que se esconde detrás de la ansiedad por comer puede ser un conflicto emocional que no está resuelto de forma adecuada”, sostuvo Pizarro.

Recomendaciones

La ansiedad puede ser muy común en estudiantes o trabajadores, es por ello que Katherine Pizarro entregó diversas recomendaciones para que esto no derive en un problema de salud.

“Lo principal es que la persona pueda identificar si su hambre es real o es emocional, para ello se puede trabajar con gestores emocionales de la alimentación. De no ser hambre real, la persona debe identificar la emoción que lo está llevando a querer comer de forma impulsiva e intentar manejar esa emoción ya sea meditando, analizando la situación, resolviendo el problema, y si la emoción es causada por alguna situación que no pueda resolver por sí misma, se recomienda buscar ayuda profesional”, señaló la experta de la Universidad Católica del Maule.

Entre las recomendaciones entregadas por la nutricionista está comer de forma consiente: “Si presentas ansiedad al comer intenta seguir estos consejos: come lento, mastica los alimentos mínimos 10 veces antes de tragarlos y disfruta de lo que comes, no consumas tus alimentos mirando pantallas”, dijo.

–        Comer de forma consciente: come lento, mastica los alimentos mínimos 10 veces antes de tragarlos y disfruta de lo que comes, no consumas tus alimentos mirando pantallas.

–        Respeta tus tiempos de comida, prefiriendo alimentos nutritivos y lo más naturales posibles.

–        Practica ejercicios de relajación, meditación o realiza algún deporte para disminuir el estrés

–        Busca otro tipo de recompensas: realiza una actividades que te satisfagan de forma similar  a lo que consigues con la comida.

–        Aprende a gestionar tus emociones: no reprimas ni guardes emociones negativas.

–        Busca ayuda profesional

La ansiedad, si bien es una afección psicológica, también tiene un componente fisiológico

que nos lleva al consumo excesivo de alimentos, que generalmente son no saludables, calóricos, bajos en fibra y en micronutrientes, con alto contenido de azúcares y grasas saturadas, ya que son los alimentos que causan mayor bienestar emocional cuando son consumidos, ya que estimulan la liberación de sustancias como la dopamina y serotonina.

Consumir este tipo de alimentos cuando estamos tristes es algo normal en nuestra sociedad, sin embargo, si esto se mantiene y se convierte en un hábito puede favorecer el desarrollo de malnutrición por exceso y enfermedades crónicas no trasmisibles como diabetes e hipertensión a largo plazo.

Nota sobre ansiedad: Katherine Pizarro Corbalán, Nutricionista, Magíster en Nutrición Humana. 

•         ¿Qué es la ansiedad y por qué produce ganas de comer?

       La ansiedad por comer hace referencia a que una persona consuma alimentos de forma impulsiva sin tener un hambre real o fisiológica. Esto puede ocurrir para poder satisfacer necesidades emocionales como sentirse molesto o estresado y por llevar dietas poco saludables sin horarios de alimentación establecidos.

       Es muy frecuente que estudiantes universitarios presenten ansiedad por comer, esto debido al alto grado de estrés al que se encuentran sometidos y muchas veces se refugian en la comida para sentirse felices. Por otro lado, muchas veces es la primera vez en la que se hacen cargo de su alimentación prefiriendo alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas.

•         ¿Cómo podemos diferenciar entre ansiedad y hambre?

        Generalmente hablamos de 2 tipos de hambre, el hambre real y el hambre emocional y este último es el que está asociado con la ansiedad. El hambre real o fisiológica es gradual, puede esperar, está abierta a varias opciones, se detiene al estar saciado o satisfecho y no genera sentimientos negativos, mientras que el hambre emocional es repentino, es urgente, impulsiva e incontrolada, hay un deseo de comer algo en específico, sentirse saciado no es suficiente y puede generar culpa, vergüenza o tristeza en el paciente. La persona siente que necesita comer para poder satisfacer “algo” que le está perturbando. Y ese “algo” que se esconde detrás de la ansiedad por comer puede ser un conflicto emocional que no está resuelto de forma adecuada.

•         ¿Qué consecuencias podría tener el comer en exceso por la ansiedad?

         La ansiedad, si bien es una afección psicológica, también tiene un componente fisiológico

que nos lleva al consumo excesivo de alimentos, que generalmente son no saludables, calóricos, bajos en fibra y en micronutrientes, con alto contenido de azúcares y grasas saturadas, ya que son los alimentos que causan mayor bienestar emocional cuando son consumidos, ya que estimulan la liberación de sustancias como la dopamina y serotonina.

Consumir este tipo de alimentos cuando estamos tristes es algo normal en nuestra sociedad, sin embargo, si esto se mantiene y se convierte en un hábito puede favorecer el desarrollo de malnutrición por exceso y enfermedades crónicas no trasmisibles como diabetes e hipertensión a largo plazo.

•         ¿Qué consejos le podrían dar a las personas que sufren de ansiedad para evitar comer en exceso y que ello perjudique a su salud?

       Lo principal es que la persona pueda identificar si su hambre es real o es emocional, para ello se puede trabajar con gestores emocionales de la alimentación. De no ser hambre real, la persona debe identificar la emoción que lo está llevando a querer comer de forma impulsiva e intentar manejar esa emoción ya sea meditando, analizando la situación, resolviendo el problema, y si la emoción es causada por alguna situación que la persona no pueda resolver por sí misma se recomienda buscar ayuda profesional. Si presentas ansiedad al comer intenta seguir estos consejos:

–        Comer de forma consciente: come lento, mastica los alimentos mínimo 10 veces antes de tragarlos y disfruta de lo que comes, no consumas tus alimentos mirando pantallas.

–        Respeta tus tiempos de comida, prefiriendo alimentos nutritivos y lo más naturales posibles.

–        Practica ejercicios de relajación, meditación o realiza algún deporte para disminuir el estrés

–        Busca otro tipo de recompensas: realiza una actividades que te satisfagan de forma similar  a lo que consigues con la comida.

–        Aprende a gestionar tus emociones: no reprimas ni guardes emociones negativas.

–        Busca ayuda profesional

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