Escasa visión estratégica de los dirigentes oficialistas
Los beneficios que le ha reportado al país la aprobación del Tratado de Asociación Transpacífico TPP-11, acuerdo multilateral impulsado y negociado por Chile en 2019, y ratificado recién en octubre de 2022, ponen al descubierto de manera patente la escasa visión estratégica de los dirigentes oficialistas. En especial, de aquellos que están vinculados con esa mezcla de altanería, falta de conocimiento e ideas antiguas que da forma al Frente Amplio.
Sin ofrecer ninguna propuesta alternativa, embriagados de ideología y espoleados por épicas vacías, se opusieron con terquedad a que el Senado se abocara al estudio de dicho tratado, con miras a su ratificación, desdeñando, e incluso menospreciando, a quienes propugnaban que Chile debía incorporarse cuanto antes a este moderno mecanismo comercial.
Hoy sabemos, felizmente, que, en 2024, las exportaciones chilenas a ese bloque de países, en el marco del TPP-11, alcanzaron la no desdeñable suma de US$ 14.080 millones.
¿Qué razones dan para explicar su oposición al tratado? La congresista Gael Yeomans, del mencionado partido político, ante el buen resultado obtenido por el país al sumarse al acuerdo, intenta blanquear su conciencia afirmando: «(…) me parece que se podría haber hecho mejor el debate legislativo por supuesto, o sea, yo esto lo reconozco». Enseguida, intenta justificar la actitud negativa suya y de sus compañeros de partido e ideología, aduciendo que “(…) los parlamentarios que estábamos en la Sala no conocíamos el tratado (…)», pero con todo, a pesar de esa verdadera confesión, finalmente, no sin arrogancia y complacencia, se aventura a expresar: «El Gobierno (…) ha demostrado la responsabilidad que se requiere para poder gobernar. Eso sin renunciar a ciertas ideas».
De verdad, cuesta mucho entender la irresponsabilidad de estos dirigentes que, aun desconociendo las características del tratado que se discutía, se oponían a que Chile lo ratificara sólo por consideraciones de conveniencia de su sector, por apego al poder, por ensoñación ideológica, con total indiferencia del interés superior del país y, en definitiva, del bienestar de la ciudadanía, de las personas comunes y corrientes, del pueblo.
No se dieron ni siquiera el trabajo de estudiar el tratado, de enterarse mínimamente de su contenido, de analizar sus posibles alcances. No.
Lo importante era oponerse sólo porque había sido impulsado por los dos gobiernos anteriores, alternativamente de izquierda y de derecha, y en la visión de los nuevos gobernantes había que descartar como inservible la política exterior de apertura al mundo y al libre comercio, que Chile ha construido en cuarenta años, con el aporte de los sucesivos gobiernos.
Este episodio desnuda de manera aleccionadora el talante de los dirigentes políticos con que hoy cuenta nuestro país. Es un estamento carente de ideas, sin proyectos, aferrado a las confortables seducciones y privilegios del poder, sin mayor comprensión ni interés por el bien común de la sociedad.
Aquí se mezcla una serie de imposturas y engaños que ya no resisten mayor análisis, y que tienen al país verdaderamente agotado; una supuesta preocupación por el bienestar de la gente, una falsa vocación de servicio público, una ficticia valoración del mérito para ocupar los cargos que detentan, una cierta hipocresía que contamina el ambiente y que termina amagando las esperanzas de un futuro mejor.

Abogado, Comunicador Social