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Un telescopio de ESO obtiene una imagen de una espectacular “danza cósmica”

por | Ago 22, 2022

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Así como puedes tropezarte con alguien en una calle concurrida, las galaxias también pueden chocar entre sí. Pero mientras que las interacciones galácticas son mucho más violentas que un trompicón en una calle abarrotada, las estrellas individuales generalmente no chocan ya que, en comparación con sus tamaños, las distancias entre ellas son muy grandes.

Más bien, las galaxias bailan una alrededor de la otra, con la gravedad creando fuerzas de marea que cambian drásticamente el aspecto de los dos miembros de esta pareja de baile. Las «colas» de las estrellas, el gas y el polvo giran alrededor de las galaxias a medida que forman una nueva galaxia fusionada, lo que da como resultado una forma desordenada y bellamente asimétrica.

Las consecuencias de este golpe cósmico son espectacularmente evidentes en la imagen de este texto de la galaxia, tomada con el instrumento FORS2 (reductor focal y espectrógrafo de baja dispersión, para su sigla en inglés), instalado en el VLT de ESO. Si bien la galaxia fue captada previamente por otro telescopio de ESO, esta nueva imagen muestra detalles más intrincados tanto del interior del cuerpo principal de la galaxia como de las débiles colas que la rodean.

En esta imagen vemos los rastros enredados, creados cuando las dos galaxias se fusionaron, despojándose mutuamente de estrellas y polvo para crear los espectaculares y alargados brazos que la rodean. Parte de estos brazos están salpicados de estrellas, que en esta imagen se aprecian como brillantes manchas azul-violáceas.

También son visibles en esta imagen dos puntos brillantes en el centro de la galaxia, otro signo revelador de su dramático pasado. El núcleo de NGC 7727 todavía consiste en los dos núcleos galácticos originales, cada uno de los cuales alberga un agujero negro supermasivo. Situado a unos 89 millones de años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Acuario, este es el par de agujeros negros supermasivos más cercano a nosotros.

Los agujeros negros de NGC 7727 están a solo 1.600 años luz de distancia en el cielo y se espera que se fusionen dentro de 250 millones de años, un abrir y cerrar de ojos en escalas de tiempo astronómicas.

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